Sábado, 23 Septiembre 2017
HISTORIA Y ARTE PDF Imprimir E-mail
Jueves, 09 de Noviembre de 2006 10:08

ORIGENES DEL NOMBRE DE GUNTIN DE PALLARES:

El nombre de Guntín, según López Peláez, puede derivarse del de Guntino, como dicen los deudos o siervos del Obispo Odoario. Pero ya antes estas tierras figuraban en las tablas de Ptolomeo bajo el nombre de Aqua Quintinae, estando pobladas por los llamados Surbos ou seburos y cuya localización está, según muchos autores, en San Salvador de Guntín a orillas del río Ferreira.
Se sabe que los romanos se dedicaron en esta comarca a la extracción del hierro, lo que supone que poFotografía panorámica de Guntínr aquellos tiempos había herrerías, de donde tomó el nombre el río Ferreira, encontrándose en algunos lugares escorias de hierro, principalmente en las proximidades de la casa de los Marqueses de Valladares, actual casa da Ferrería.
Aún que son muchas las teorías que se formularon sobre los orígenes del condado de Pallares, nos centraremos en la de López Peláez, Magistral de la catedral de Lugo y arzobispo de Tarragona, que dio a entender que el verdadero Condado de Pallares estaba próximo a Lugo, a diferencia de la opinión que sobre este tema tiene Ferrando, que lo sitúa en tierras de Monforte. Así, López Peláez lo sitúa en la región que bañan los ríos Miño y Ferreira.

En un trabajo manuscrito inédito de Don Buenaventura Cañizares se hace un minucioso estudio de los concilios lucenses a través de dos conocidos instrumentos procedentes del archivo de la catedral que contienen importantes noticias del tiempo de los suevos. Basado en tales documentos, procede a la división de los once condados que formaban el territorio de la diócesis lucense según la demarcación suévica, y, refiriéndose al sexto, denominado Pallarense, nos dice que comenzaba donde entra, en el Salicida, el río Argonde, nombre de un lugar de la parroquia de Campo a la derecha del Miño, en el término municipal de Lugo.

Durante la agitada y turbulenta minoría de edad de Alfonso XI(1312-1350), el infante Felipe usurpó muchos bienes a la catedral de Lugo y dominaba en esta ciudad. el obispo buscó la alianza de D. Alonso, hijo del infante D. Juan, y, para atraerlo mejor a su partido y hacer de este modo que su ayuda fuese más inmediata, le entregó en 1315 la encomienda de todo el territorio conocido con el nombre de Coto de Lugo y de Pallares. Este hecho es indicativo de la proximidad del Condado de Pallares y el de Lugo, desbancando en parte la teoría anteriormente mencionada de Ferrando, que lo sitúa cerca de Monforte.

Ya mucho antes, reinando D. Alfonso, allá por el año 1078, se reconocía en escritura pública que eran condados realengos los de Chamoso, Narla, Rábade, Pallares, Sobrado, Ferreira y Portomarín.

Don José de Pallares y Correa obtuvo el título de Conde de Pallares por real despacho de 26 de julio de 1815, con el vizcondado previo de pallares, condado que actualmente ostenta el escritor D. Luis Vázquez de Parga e Iglesias de la Riva, VI conde.

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EL ESCUDO DEL AYUNTAMIENTO DE GUNTIN DE PALLARES:

Sin entrar a analizar con minucioso detalle todos los elementos que componen el escudo, si haremos referencia a los más destacados del mismo, que son las olas de color azul que aparecen en su parte inferior, y el brazo sosteniendo tres espigas doradas.

Las olas de agua hacen referencia a las aguas termosulfurosas que se encuentran en la parroquia de San Salvador de Francos. Estas aguas sin duda fueron las que dieron origen al nombre que aparece en las tablas de Ptolomeo, el cual nombra el territorio de Guntín coma Aqua Quintinae.

El otro elemento del escudo es el brazo que coge tres espigas. Sobre este elemento hay una historia que aparece referenciada en la obra "Argos Divina" sobre los cercos de la ciudad de Lugo, del Dr. Juan Pallares y Gayoso publicada en el año 1700. La historia cuenta que en tiempos de Alfonso II, El Casto (791-842) el conde de Pallares hizo una hazaña que salvó la ciudad de Lugo del asedio de los moros, que tal y como se cita en la obra trataban de entrar en ella. Se habla de que era el tiempo de la cosecha y de que los moros trataban de que por hambre la ciudad cayese rendida a sus deseos. Fue entonces cuando una noche y, sin que nadie lo viese, el mencionado conde de Pallares salió de la ciudad y segó un puñado de espigas que metió en dicha ciudad. A la mañana siguiente, cuando los moros ya se daban como vencedores, apareció el Conde de Pallares, armado, en lo alto de la muralla para arrojar las espigas que recogiera la noche anterior. El moro, al ver esto, pensó que lograran entrar refuerzos y provisiones en la ciudad que estaba asediando, por lo que acto seguido levantó el cerco al que tenía sometida la ciudad.

Las doradas espigas, como textualmente se cita en la obra de Juan Pallares, "aclamaron el merecimiento del valor del conde", cogiéndolas en una manopla, salpicadas de sangre, para el escudo de sus armas y primitiva casa solariega del coto de Francos, sobre el Miño y a dos léguas de la ciudad de Lugo. Como los once condes eran caudillos en las conquistas, tenían castillos a los que llamaron solares, tan antiguos que ya eran condes en los tiempos de los suevos, tal y como consta en el segundo Concilio lucense, donde están señalados los distritos.

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CASAS Y FORTALEZAS EXISTENTES EN LA ACTUALIDAD:

FORTALEZA DE A MOTA:

La Fortaleza de A Mota fue fundada en el siglo IX por el conde de Lugo Don Ero Ordóñez, descendiente del antiguo linaje de los Cambero del Castillo de Castro Candad y del Conde Don Mendo de Gaurona, sobrino de Desiderio, último rey de los lombardos de Italia.
Don Ero fue uno de los magnates más poderosos do su tiempo, contando con muchos señoríos y vasallos en Galicia y en Asturias, de donde era natural. Asistió a la consagración de la apostólica iglesia de Santiago en el año 899, cuya solemnidad fue presidida por el Rey Alfonso II, El Magno, quien lo nombró su Capitán General, por ser esforzado guerrero, tal y como demostró en la conquista de la ciudad de Coímbra y en otras batallas, en las que tuvo la fortuna de salir victorioso.
Don Arias Conde Monterroso fue señor de la Mota, quedando como herederaFotografía de Castelo de A Mota.jpg suya su hija única Doña Elvira de Ulloa Ribadeneira y Taboada, casada con Don Pedro Taboada y Ulloa.
En tiempos del Rey don Juan II era señora de la fortaleza de la Mota de Pallares Doña Teresa García de Baamonde y Montenegro, casada con Don Lope Alonso de Lugo y Ocampo, señor de la casa de Lugo, quienes tuvieron por hijo a Don Álvaro Yáñez y Baamonde.
La fortaleza pertenecía en 1612 al señorío de los Obispos de Lugo. Así resulta de la escritura de foro otorgada en dicho año desde los palacios episcopales de fecha 13 de agosto.
El rey don Felipe IV concedió el título de San Miguel de las Penas y La Mota a Doña Constanza Arias Ozores Lemos y Ulloa, dama de honor de la reina, nacida en Lugo en 1669.
La parroquia de San Esteban de La Mota está situada sobre el margen derecho del Río Miño, en tierras de Pallares, del municipio de Guntín. En el lugar de la Mota se levanta un castillo que lleva este nombre y que actualmente pertenece a la casa de Camarasa. Las dependencias que formaban la residencia y fortaleza actualmente se encuentran dedicadas a casas de labranza, conservándose aún buena parte del recinto amurallado que rodea la torre y los salones por los sus frentes Este y Sur, con un cubo o torreón en el extremo nordeste que enlaza con la edificación formando un ángulo recto en línea con la esquina exterior de la misma, con dos troneras, una hacia el norte y otra hacia el sur, y otras dos en el tramo recto, dispuestas, sin duda, para proteger el punto de entrada más accesible a la fortaleza.
La muralla, de bastante espesor, tiene un solo petril, el externo, que le sirve de parapeto defensivo a través de distintas troneras existentes en las fuentes y ángulos de todo el recinto, troneras que miden sesenta centímetros en el derrame interior. El torreón ofrece dos de estas troneras, una hacia el Este y otra hacia el Norte. Entre la muralla y las dependencias de la fortaleza se abre un patio corrido que le sirve de foso.
La torre del homenaje se encuentra truncada en su parte alta y sin almenado y está cubierta actualmente con tejado de cuatro aguas de piedra pizarrosa. Es de forma cuadrada, de unos nueve metros de ancho con un hueco en la entrada en arco semicircular que en el interior se acusa ligeramente apuntado, construido de mampostería de pizarra en rajuela, con puerta de madera y portillo, que se refuerzan con fleje de hierro. El tímpano de la puerta se apoya en dos ménsulas ligeramente moduladas. Consta la torre de soto de dos plantas con una altura aproximada de catorce metros.
En la puerta de entrada al salón principal se advierten huellas de reforma. Es también de arco semicircular con dovelas y jambas de piedra granítica. Tiene de ancho 87 centímetros y de alto 195 con un espesor de 80 cm. en el muro. En la parte superior izquierda, hay una piedra de armas de 34 por 50 centímetros con cuatro barras verticales, y, en la bordura ocho calderos con el brasón de los Taboada.
Según Bona, esta fortaleza figura entre las que fueron destruidas por las revueltas de los Irmandiños en el siglo XV; nada de esto se menciona en la escritura del foro otorgada en 1612 por el Obispo Sr. García de Valdemoro. Solamente que estaba mal cuidada y con todos los tejados caídos por abandono de los antecesores en la posesión, que dejaron de repararla y que así parecía que estaba muchos años atrás, por lo que deseaban reedificarla y ponerla en su estado primitivo.

En el provincial de Lugo se guarda una cadena compuesta por 24 eslavones de hierro redondeado a la forja, en forma de ochos, con un grosor de 23 milímetros. Mide en total cinco metros y medio y termina con una argolla del mismo espesor de 18 centímetros de diámetro. Puede ser que esta cadena perteneciese en su origen al puente levadizo o que fuesen utilizadas como cadenas de asilo.

Desde el Castillo de La Mota se divisan los picos de Goián, donde se encuentra el famoso santuario del Cristo de este nombre, y los de Paradela, Páramo, Puebla de San Julián, Corgo y Puertomarín.

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CASA TORRE DE LOUSADA (CASA DE TINO GRANDÍO):

En el primer tercio del siglo XIX era dueño de la torre D. Juan Seijas Ulloa, y, según venía recogido en el Diccionario Estadístico Histórico de España, era una fortaleza de construcción sólida. Pese a las distintas modificaciones que sufrió la casa-torre con el fin de acomodarla a vivienda, podemos apreciar aún en ella señales evidentes de la importancia que pudo tener en su época. La parte posterior de la casa tiene una longitud aproximada de unos veinticuatro metros, constando de dos plantas. Pegada a esta fachada está la torre que se eleva un piso más por encima de la casa. En esta parte alta tiene un hueco pequeño de ventana con unas troneras en el piso intermedio y dos en la planta baja, sin duda empleadas para la defensa con armas de fuego.

Este tipo de construcción está llena de historia y de acontecimientos que permanecen reflejados tan solo en la memoria colectiva de la gente. Así, una de ellas habla de que en el patio de la casa había una cadena que descendía desde la torre hasta un pilón y que todo reo perseguido por la justicia que lograse librarse de la cadena era absuelto de todo delito cometido. No menos sorprendente es la que habla de un acontecimiento que tuvo lugar cuando el Gobierno, en su afán de quitarle poder a este tipo de casas, mandaba que se les rebajase su altura. Este tipo de mandatos se sucedían a lo largo de los años y así la última vez que mandaron que se rebajase la torre, su dueño por aquel entonces salió al encuentro del maestro, que era el encargado de dirigir la obra, y, cuando lo encontró, le cortó las manos y le arrebató la documentación que llevaba en ellas. Acto seguido, montó en un caballo y se dirigió hacia el lugar conocido como Pozo de Arqueán en el Río Miño, donde se ahogó.
En la actualidad la casa es conocida por ser el lugar donde nació el laureado pintor Tino Grandío.

LA CASA GRANDE DO VILAR:

La Casa Grande do Vilar la encontramos en la parroquia de Ourol, y, como ocurre en la mayoría de los caseríos y pazos gallegos nacidos alrededor del siglo XVII e XVIII, está encuadrada en un sector de riqueza natural con abundantes carballeiras, pastizales y tierras de labranza. Los señores do Vilar desde el año 1.700 tienen domicilio en Lugo capital, hecho que explica que la casa no sufriese apenas reformas, llegando hasta nuestros días tal y como era en sus orígenes. El edificio se levanta sobre planta cuadriculada, de un solo andar y con cubierta a cuatro aguas. La fachada principal está compuesta de sillares de granito bien colocados y con un remate de un alero de tres molduras. Podemos ver en ella una amplia portada adintelada con seis ventanas. De la puerta principal llegamos a un amplio patio que separa en dos cuerpos el caserío. En los cuatro paños que forman el patio encontramos, entre otras cosas, una interesante puerta de arco de medio punto que en tiempos pudo ser la entrada al habitáculo superior. Acompañan a este conjunto varias puertas de servicio, antiguas caballerizas, cuadras, horno y otros Fotografía de Casa Grande Vilarútiles.

A la cara norte de la casa se llega pasando bajo un gran portalón, el cual da paso al contorno donde está el hórreo, el aira y lo que en su día fue el jardín. En el andar tiene varias ventanas y un pequeño balcón a paño con la pared. En el centro está la puerta de entrada al interior, a la que se llega por una amplia escalinata con un pasamanos moldeado de cantería. Sobre la cubierta sobresale una interesante chimenea cuadricular con remates típicos del barroco gallego.
Ya fuera del conjunto de la casa encontramos la capilla familiar, que es de más reciente construcción que la casa. Tiene planta cuadrada y tejado a dos aguas. Su arquitectura está formada por una fachada de cantería, con puerta adintelada, y, sobre ella, un pequeño saliente donde están gravadas las letras Pardo y el año de 1.766. La puerta principal mira hacia la fachada de la casa, a ella se accede a través de una pequeña escalinata, también de cantería, con varios peldaños de forma semicircular.
La casa luce en su fachada una piedra armeira, acuartelada y labrada con dos torres y dos leones rampantes, alegoría muy asidua en cierta época al Reino de Castilla. En un lateral del patio existe un hueco en el que supuestamente hubo en tiempos un escudo de la familia que actualmente no existe. En una pared de la capilla aparece un pequeño escudete de los Ulloa, y ya puertas adentro existe un arcón tallado y decorado con el águila de los Pardo.

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CASA DE LA HERRERíA:

El lugar de la Herrería, en Guntín lleva este nombre puesto que en su día fue eso mismo, una herrería dependiente del Monasterio de Ferreira de Pallares y administrada por los monjes del priorato de Ferreira. Construida en el año 1635, sabemos según algunas referencias bibliográficas tales como la obra anónima titulada "Noticias históricas del Monasterio de Ferreira de Pallares, de la Orden de San Benito y agregado al de San julián de Samos", que poseía las instalaciones propias para la obtención del hierro, hecho que viene a corroborar el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, cuando hace una descripción detallada de la actividad de la misma.
En el año 1821, por causa de la desamortización, fue puesta en venta, siendo su comprador el Marqués de Valladares en el año 1823. Siguió trabajando como prueba el hecho de que la mencione el Diccionario de P.Madoz, en 1847. Dejó de fundir en los últimos años del siglo XIX, quedando el lugar como mazo, hasta que fue acondicionado el local para molino.

FORTALEZAS QUE EN SU DÍA EXISTIERON EN EL AYUNTAMIENTO DE GUNTIN DE PALLARES:

- TORRE DE QUINTELA

- TORRE DE TOSENDE

- TORRE DE SANTA EUXEA

- TORRE DE SAN SALVADOR DE FRANCOS

- TORRE DE SIRVIÁN

- TORRE DAS RETORTAS

- CASTILLO DE SAN FIZ DO HERMO O CASTILLO DO BESGO

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MONUMETOS DEL AYUNTAMIENTO DE GUNTÍN DE PALLARES:

PUENTE CABALAR:

Es uno de los puentes romanos más hermosos que podemos encontrar en la actualidad y en el que recientemente se ha acometido una restauración en la que se han conservado todos los elementos originales del mismo. Fotografía de Ponte CabalarUne los márgenes del Río Ferreira y sobre él discurría la vía romana que unía directamente las ciudades de Brácara (Braga) y Lucus Augusti (Lugo). Construido con losas de pizarra, forma tres arcos de medio punto, algo en lo que los romanos eran especialistas.
Este puente destaca no sólo por la belleza de su construcción sino por el entorno en el que se sitúa.


MILIARIO DE SAN ROMÁN DA RETORTA:

Fecha del año 40 de nuestra era y en sus orígenes estaba situado a la orilla del camino real. En él se podía leer un texto en latín referido al emperador Calígula que traducido decía: " Caio César Augusto, bisnieto del divino Augusto, Pontífice Máximo, con triple potestad tribunicia, Cónsul por tercera vez, Padre de la Patria".
Las dimensiones del miliario eran de 2,35 metros de alto por 1,85 de circunferencia. En el siglo XIX fue trasladado de sitio por el propietario del terreno y utilizado como columna para un pendejo. En la década de los ochenta del siglo XIX el sacerdote de Lugo D. Xosé Trucharte lo vio e informó al presidente de la Diputación, que por aquel entonces era D. Victoriano Sánchez Latas, el cual lo mandó sacar de allí para posteriormente regalárselo al Fotografía de Miliarioobispo de Astorga para que pasase a formar parte de su museo, donde sigue en la actualidad.
Hoy en día podemos disfrutar de una réplica que está colocada a unos ciento cincuenta metros de la iglesia.En la parroquia de Santiago de Entrambasaugas, alrededor del año 1936 fue encontrado otro miliario de Marco Aurelio que en la actualidad se puede contemplar en el museo Provincial de Lugo.

IGLESIA DE SANTIAGO DE ENTRAMBASAUGAS:

En esta iglesia distinguimos elementos pertenecientes a dos etapas bien diferenciadas: una románica, que podríamos fechar a finales del Siglo XI, y otra neoclásica de alrededor del Siglo XVIII.
Los primeros elementos que indican que pertenece al románico son las dimensiones que presenta y la altura de sus muros, elementos diferenciadores de la anterior etapa visigótica en la que las construcciones se cFotografía de Iglesia de Entrambasaugasaracterizaban por su tamaño más reducido. Las puertas son el elemento románico más importante con el que cuenta esta iglesia; la principal tiene un arco de medio punto de tres arquivoltas, las dos interiores están formadas por baquetones y la exterior por una moldura más sencilla. El arco de la puerta rodea un tímpano que hace a las veces de dintel y que es totalmente liso. Otra de las puertas con las que cuenta se encuentra en el muro sur; ésta presenta un arco semicircular que al igual que la otra envuelve un tímpano adintelado totalmente liso.
En la parte superior de los muros, en el lugar donde estos confluyen con el tejado, encontramos una serie de figuras de piedra llamadas canzorros en los que podemos observar en dos de ellos, uno por cada lado, la representación de dos cabezas humanas. Es de destacar el que esta construcción no cuente con demasiados elementos decorativos, hecho que nos lleva a pensar que pertenece a un románico precoz en el que aún se estaba forjando un estilo que luego perfeccionaría los elementos estilísticos, por lo que podemos estar ante una de las primeras iglesias románicas del municipio.
Los muros de la nave principal están hechos en cantería, abriéndose en cada uno de ellos un par de ventanas muy estrechas que en el interior se expanden para dejar más paso a la luz. Las ventanas se encuentran casi en la parte superior de los muros, algo extraño que es indicativo de que, o bien se pretendía darle más altura cuando se hicieron y luego por la razón que fuese se dejasen tal y como están ahora, o bien que sufriesen una remodelación y que se rebajasen.
Los elementos neoclásicos aparecen cuando en el año 1764 se lleva a cabo una reforma en la que se construye el actual presbiterio, eliminando por completo el ábside románico; esto se hacía con fin de ampliar el lugar donde se llevaba a cabo la liturgia.
En el muro norte encontramos una inscripción latina de difícil lectura. Fueron muchos los que trataron de descifrar el significado de la misma sin llegar a un acuerdo. Uno de ellos, después de un minucioso estudio, llega a la siguiente conclusión:
Arriba aparece RODERICVS PBR (Rodrigo, presbítero), al que identifica coma el fundador de la iglesia. Seguidamente aparece QUI ISTAS LITERAS ANTECEDENTES LEGERIT (el que estas letras antecedentes -las de Rodrigo Presbítero- leyera) IN MENTE ABETE (lo tenga en su mente; que lo recuerde siempre). Ya a modo de firma aparece PELAGIVS P que significa "Pelagius lo puso". Esto nos indica que el tal Pelagius pudo ser el director de la obra al que se le ocurrió hacer esta inscripción para perpetuar el nombre del fundador de la iglesia y de paso el suyo mismo.
En el interior de la iglesia lo más significativo son las pinturas murales que cubren los muros norte y sur. En el primero de ellos se representa a Santiago Matamoros en plena batalla y en el otro aparece el entierro de Jesucristo.

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IGLESIA DE SAN ROMAN DA RETORTA:

Esta iglesia pertenece a lo que podemos denominar como románico rural; el ábside desapareció en su totalidad, incluido el arco triunfal cuando se hizo una reforma alrededor del S. XVIII para sustituirlo por otro de mayores dimensiones. Lo que sí se conserva por completo es la nave original, nave con cubierta de losa a dos aguas que cuenta con una fachada de muros laterales de cantería. Destacan especialmente sus dos puertas. Sobre un par de columnas acodilladas y mediante una lisa imposta, se apoya una ancha arquivolta de medio punto que rodea un tímpano semicircular y liso. Las columnas son de una sola pieza coronadas con capiteles de tipología vegetal. El derecho se adorna con tres ordenes de hojas separadas entre sí.
En los muros aparecen las típicas ventanas-saeteras, estrechas en el exterior y más amplias en el interior. Aparecen también los llamados canzorros, que en este caso son todos lisos sin que se aprecie en ellos representación de tipo alguno.
En el interior del muro sur, apoyándose por un lado sobre la misma pilastra del arco triunfal, se hizo un arco que podríamos calificar como curioso. Se trata de un arco que alberga en su interior a otro de menores dimensiones. Simétrico a este gran arco aparece otro en el muro norte. Todo parece indicar que en su día sirvieron para alojar en ellos sendos retablos, hoy desaparecidos. Las piedras que componen el arco del muro norte y el pequeño del sur son lisas; sin embargo, las que forman el arco sur tienen en el centro una moldura tórica claramente románica. Es entonces muy posible que este último se hiciese empleando las piedras del antiguo arco triunfal románico.
Debajo del pequeño arco del muro sur está colocada la pila bautismal, una pila con un gran valor en la que sin duda se bautizaron los primeros cristianos de San Román da Retorta, hecho que sucedió en el alto medievo mucho antes del año mil de nuestra era. Este dato es fundamental, ya que estaríamos hablando de una pila bautismal que es anterior incluso a la propia iglesia de San Román, reflejando esto los años que puede tener.


IGLESIA DE SANTA CRUZ DA RETORTA:


Posee un valor singular, valor camuflado bajo la apariencia de una iglesia sencilla, pequeña y sin nada que destaque a simple vista. Todo esto va a cambiar cuando profundicemos un poco en su historia. La podemos definir coma una auténtica joya del románico rural.
Conserva aún hoy en día la planta primitiva de nave y ábside, ambos rectangulares con un tejado a dos aguas. No dejó de sufrir reformas al igual qiglesia_sta_cruz.jpgue otras muchas iglesias de esta época y una vez más vemos como esas reformas iban encaminadas a ampliar el presbiterio, sustituyendo el antiguo y originario arco triunfal románico por otro de hechura neoclásica. Si se conservase el arco románico, hoy en día estaríamos hablando de una iglesia con un valor histórico-artístico extraordinario. Aún así, posee una serie de elementos que la caracterizan.
El primero de ellos es la presencia de una ventana absidal que, a pesar de la reforma llevada a cabo, permaneció intacta en su lugar de origen. Se trata de una ventana saetera en arco de medio punto. En ella debemos resaltar los elementos decorativos que la enmarcan exteriormente junto con una piedra calada con la que se cierra el vano por la parte interior. Los elementos exteriores son los clásicos de las ventanas románicas importantes, es decir, un par de columnas, con las basas y capiteles sobre las que se apoya una arquivolta en arco de medio punto. Cabe destacar la importancia de la piedra calada que cierra el vano interior, piedra prerrománica con motivos cruciformes. Tanto en la parte superior coma en la inferior tiene cuatro calados en forma de hoja. Están trazados geométricamente por cuatro semicircunferencias, dos en sentido vertical y dos en horizontal, cuyos extremos se juntan dos a dos. En el centro de la piedra aparecen otros tres calados en forma de tres aberturas paralelas, verticales, alargadas y estrechas.


Otro de los tres elementos a los que hacíamos referencia es el tímpano que encontramos en la puerta principal. Un tímpano en el que se representan conjuntamente un pantocrátor (representación de Jesucristo como rey de reyes), un Cielo Empíreo (simbolizado por el cielo lleno de estrellas junto con el sol y la luna) y un halo trilobulado (la figura de Jesucristo normalmente aparecía rodeada por una línea en forma de almendra, que aquí aparece dividida en tres partes). Todo esto en conjunto es lo que hace singular este elemento arquitectónico. El pantocrátor aparece gravado de forma tosca con muy poca habilidad; podemos hablar de un pantocrátor precoz de segunda mitad del siglo XI y cuya técnica de grabado está más próxima a la tradición visigótica que a la románica. El cielo estrellado rodeando el pantocrátor contribuye a la singularidad del conjunto, que, como colofón final, presenta la figura de Jesucristo envuelta en un halo trilobulado. Todo esto hace que el tímpano de la puerta de entrada se pueda calificar coma singular, como una primicia escultórica a nivel estatal.
El último de los elementos característicos es el crismón trinitario que encontramos en la puerta norte de la iglesia. En primer lugar, hay que decir que un crismón es una representación de Jesucristo, y es trinitario porque representa a las tres divinas personas de la Santísima Trinidad. La figura del crismón no es nueva; sin embargo, podemos decir que lo que hay en Santa Cruz es muy característico según afirmaciones de estudiosos de este tipo de representaciones escultóricas. Los crismones están formados por la superposición de letras P(ater), I(esus) –X(ristos) (et) S(piritus), S(anctus); junto a estas letras aparecen normalmente las letras del alfabeto griego alfa y omega (la primera y la última del alfabeto), que simbolizaban que Jesucristo era el principio y el fin de todas las cosas. Pues bien, en el crismón de Santa Cruz estas dos letras no aparecen y ocupan su lugar cuatro puntos o bolitas colocadas simétricamente dos encima de la I horizontal. Esto fue lo que lo convertía en único hasta que se encontró otro de características muy similares en Melide. En él podemos ver una serie de iniciales "PE" "PRE" que harían referencia a las abreviaturas de PELAGIO, PRESBÍTERO, que bien podían corresponder al maestro que dirigió la obra o bien al nombre de su fundador.
Esta peculiar iglesia de finales del siglo XI o comienzos del XII tiene a su lado un crucero de piedra formado por un pedestal en el que aún quedan huellas de la existencia de un peto y cuyo conjunto se asienta sobre una base escalonada. En el pedestal se alza una cruz del tipo y tamaño propio de los cruceiros. En el cruceiro vemos una inscripción que dice "devotos de las almas año 1865".

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IGLESIA DE SAN LORENZO DE VILAMAIOR DE NEGRAL.

Las referencias que se tienen de la parroquia de Vilamaior y Negral comienzan en el año 572 cuando se celebró un concilio en la ciudad de Lugo; por aquel entonces venía referenciado como Negral. En el año 1179 en una bula de Alejandro III dirigida al obispo Juan en la que se confirmaban con autoridad apostólica las posesiones de la iglesia de Lugo se citan entre otras la de Vilamaior de Negral. En el año 1189, en una donación hecha por Alfonso IX, se citan las iglesias de Ferreira de Pallares y la de Vilamaior de Negral. Dato curioso el que en ninguno de los documentos se haga referencia a su patrón San Lorenzo.
La iglesia solo conserva de la construcción original la nave central, que aún así sufrió reformas tal y como lo indica el hecho de que no conserve los típicos canzorros. El ábside, un poco más estrecho que la nave pero más alto, fue remodelado alrededor del siglo XIX.
La nave podemos decir que pertenece a un estilo románico tardío. En su muro norte se abren dos ventanas-saeteras pertenecientes a la primitiva construcción románica.

 

IGLESIA MONASTERIAL DE SANTA MARIA DE FERREIRA DE PALLARES.-

Es por excelencia el monumento que podemos calificar como emblemático del Ayuntamiento de Guntín de Pallares, un monumento lleno de historia y de arte.
La fecha de su fundación se fija en el año 909 por los condes D. Ero y Doña Elvira.
A partir del año 909 ya aparecen documentos no sólo escritos sino también iconográficos escritos en la piedra.
De estos documentos podemos deducir que el conde D. Ero se retiró en los últimos años de su vida y que allí falleció y fue enterrado. Cuando este falleció, ingresó en su lugar Doña Elvira, según se desprende de la donación hecha en el año 917. El hecho de que los fundadores de los monasterios se retirasen a ellos y que fuesen enterrados allí mismo era algo habitual.
Con ayuda de las piedras podemos conocer un poco más de la historia del monasterio. Así, en una de las paredes del priorato-rectoral hay una piedra con motivos claramente castrenses que podemos identificar como pertenecientes a la anterior iglesia visigótica. De este alto medievo es también un sepulcro de tipología ya poco antropomorfa que se encuentra haciendo de pilón en una fuente que hay cerca del complejo monasterial.mosteiro_ferreira.jpg
Dejamos atrás el alto medievo para adentrarnos en una rica etapa que situamos en los siglos XI e XII. Encontramos entre los documentos escritos el titulado "Carta de Mourelos", fechado el día 6 de diciembre de 1094 en el que un tal Suario, hijo del cónsul Munio, con el consentimiento de su mujer, Doña Sancha, hija del Conde Vela, dona la sexta parte del monasterio a Santa María de Lugo (Catedral). Es esta la primera conexión entre el monasterio y la sede episcopal. Una segunda conexión es con Samos, según dice el estudioso Ángel del Castillo, quien cita textualmente "los hermanos don Rodrigo y doña Elvira Muñiz, descendientes de los fundadores, trajeron monjes de San Benito, a últimos del siglo XI, o principios del XII. Fue abadía hasta el año 1517 en el que se unió al. Monasterio de Samos, por bula de León X."


En una de las galerías del lado este del claustro, junto a la puerta sur de la iglesia, encontramos una caja de cantería cubierta con una tapa plana también de forma rectangular. La forma es muy similar a la del sepulcro del Obispo Pedro I que se encuentra en la catedral de Lugo. Ambos ejemplares muestran con claridad el estilo de las cajas mortuorias de piedra propias del siglo XII. En la lápida podemos ver una inscripción que traducida al castellano dice: "aquí yace el Conde Munio Peláez, que murió en la era de 1183 y en el día doce anterior al de las Kalendas de octubre".
Otro tipo de inscripciones las encontramos empotradas en la pared del Priorato-rectoral que da al patio exterior. Está en una piedra de cantería que está partida por el centro. Consta de tres líneas de una difícil lectura al estar hendida por la mitad y faltarle alguno de los laterales. Aún así, consiguieron descifrar lo que pone en ella, que traducido al castellano viene diciendo "en la era centésima quincuagésimo octava, después de la milésima, fue hecha esta obra. Rarilu la hizo" que quiere decir que en la era del 1158 (año 1120 de nuestra era cristiana) se construyó esta obra y que la hizo Rarilo. En el año que ahí figura seguro que aún no se iniciara la construcción de la iglesia, también románica pero terminada un siglo después. Se cree, por lo tanto, que se debe referir a la construcción de un nuevo monasterio o de una nueva residencia de los monjes. Es muy lógico pensar que en este tiempo el antiguo monasterio, además de su típica pobreza propia del alto medievo, tenía que ser pequeño y estar semiarruinado.
Otra de las inscripciones que encontramos se localiza a la derecha de la descrita anteriormente, y tiene tallada una cruz de tipo procesional de brazos iguales. Debajo de los brazos transversales cuelgan las letras del alfabeto griego Alfa y Omega. El significado que le encontramos es que la cruz simboliza a Cristo y las letras significan el principio y el fin, con lo cual en conjunto quiere decir que Cristo es el principio y el fin de todo.
Todo el actual complejo, a excepción del Priorato-rectoral, es obra de cuatro etapas fundamentales. La primera de ellas pertenece toda a la estructura románica de la iglesia. En una segunda etapa fue cuando se hizo la capilla-panteón de los Taboada. Posteriormente se construyó el claustro y por último la torre.
Aunque todas tienen importancia nos fijaremos en la primera de ellas y así comenzaremos haciendo alusión a la planta de la iglesia. Consta de una nave rectangular cubierta de madera y a dos aguas, de ábside de tramo rectangular y cabecera semicircular que se cubren respectivamente con bóveda de cañón y cuarto de naranja.
Su forma es muy similar a la de muchas iglesias repartidas por la provincia y que pertenecen a lo que podríamos llamar románico rural, con una salvedad: las dimensiones que ésta alcanza. Son precisamente estas dimensiones las que hacen que el número de puertas sea de tres y no de dos como venía siendo habitual. La orientada hacia el poniente es la más monumental de todas ellas. La norte, que en tiempos daba acceso a la iglesia, hoy en día se encuentra tapiada; la sur comunica el templo con el claustro, que se supone que era la que usaban los monjes para entrar en la iglesia desde el monasterio. El ábside era el elemento por el que se iniciaban las iglesias y, por lo tanto, el elemento más antiguo. El de Ferreira en su interior se conserva en su estado original, si bien por el exterior sufrió alguna reforma.


BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA:

"Fortalezas de Lugo y su Provincia"--- Manuel Vázquez Seijas.
"El románico de Lugo y su Provincia"—Jaime Delgado.

 
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